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CNIC, una iniciativa del Comandante en Jefe Fidel Castro.
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Nadie discute que el mayor logro del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNIC), fundado hace más de cuatro décadas en La Habana, ha sido la formación de más de 20 mil investigadores en las diversas ramas del saber científico-técnico.
De sus laboratorios han surgido otras instituciones de suma importancia, como el Centro de Sanidad Agropecuaria (CENSA), el Centro de Inmunoensayo, el Centro de Neurociencias y el Centro de Química Farmacéutica (CQF), por mencionar algunos, nos dice el doctor Carlos M. Gutiérrez Calzado, su director fundador.
Catalogado como centro gestor de las ciencias en la isla, su creación, a iniciativas del Comandante en Jefe Fidel Castro, dio lugar a una institución de formación básica, de donde han egresado también importantes cuadros científico-técnicos y de dirección.
Perteneciente hoy al Ministerio de Educación Superior, sus líneas de investigación mantienen una indiscutible correspondencia con las ciencias naturales, biomédicas y tecnológicas.
Entre los centros adscritos al CNIC, explica Gutiérrez, se encuentran el Centro de Investigaciones del Ozono, donde sobresalen los nuevos procedimientos para el seguimiento de diferentes enfermedades por medio de la ozonoterapia con resultados altamente satisfactorios, y también en aplicaciones industriales para el tratamiento del agua.
Cuenta, además, con una línea dedicada al diseño y producción de generadores de ozono de uso médico, doméstico e industrial, y su producto más generalizado es el Oleozón, aceite de girasol ozonizado para uso tópico en afecciones infecciosas originadas por hongos, bacterias o levaduras.
No menos importante, señala, es el Centro de Productos Naturales, dedicado a la búsqueda, obtención y desarrollo de principios activos a partir de la flora y la fauna para la formulación de nuevos medicamentos.
De reconocida efectividad, su producto insignia es el Policosanol (PPG), capaz de reducir elevadas concentraciones séricas de colesterol total y LDL-C, más otros efectos beneficiosos para el manejo de la arteriosclerosis y sus complicaciones, con impacto en enfermedades de origen vascular.
Si los productos desarrollados aquí, utilizados ampliamente por nuestro pueblo y subsidiados por el gobierno, se pagaran como se hace en otros países, los ingresos por estos conceptos fueran fabulosos, afirma.
El PPG compite con cualquier otro similar, pero ninguno de ellos se vende a menos de un dólar y algunos a más de dos dólares la tableta, enfatiza. En Cuba se venden alrededor de 40 millones de tabletas al año, a un precio asequible a la población.
En el caso de los estudios de toxicología preclínica, incluyendo la carcinogénesis a largo plazo, los especialistas del CNIC emprenden ahora el desarrollo de nuevos renglones en los que intervienen de forma mayoritaria los jóvenes.
Por su parte, el Centro de Investigaciones Clínicas, también del CNIC, brinda asistencia especializada en Medicina Nuclear, y acomete ensayos clínicos con productos biotecnológicos y de la industria farmacéutica mediante técnicas nucleares, estudios de farmacocinética, biodistribución y dosimetría interna de compuestos radiomarcados en humanos, así como desarrolla radiofármacos para diagnóstico y terapia de diferentes afecciones.
Resalta Gutiérrez que el CNIC fue coautor junto al Centro de Inmunología Molecular, del Anticuerpo Monoclonal Humanizado h-R3, que se aplica en el tratamiento del cáncer avanzado, premiado por la Academia de Ciencias de Cuba como resultado de investigación científica relevante del año 2002.
Con un prestigio nacional e internacional reconocido, el CNIC mantiene hoy varios cursos internacionales en español, inglés, francés y ruso, referidos a la calidad en laboratorios de ensayos, gestión de residuos, bioética y uno básico de ozonoterapia.
Situado en el Polo Científico del Oeste de la Ciudad de La Habana, el 53 por ciento de su claustro es doctor en Ciencia y un 23, máster, nos dice.
El CNIC es una institución multitemática y multidisciplinaria, enfatiza Carlos, un hombre que ha dedicado gran parte de su vida a la ciencia.
En biotecnología trabajamos mucho la caña de azúcar, tratando de obtener variedades resistentes a plagas y enfermedades, y también en vacunas. En el área química experimentamos con biomateriales a partir de los corales marinos, de ahí que se haya logrado la Coralina, sustancia generalizada en el país para implantes óseos en traumatismos, tumores y hasta en implantes oculares.
Otros resultados de gran valía en el CNIC son las tecnologías para la fabricación de equipos médicos de última generación y la tecnología láser en cirugía, pero todo el mundo científico coincide en que su logro más importante sigue siendo esa sólida experiencia en la formación de personal científico, que sustenta ser reconocido como centro padre de las ciencias en Cuba.
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Fuente: EXCLUSIVO,
31/07/07