Contaba el reconocido biógrafo de Ernest Hemingway, Robert Baker, que cuando luego del triunfo revolucionario de 1959, el afamado novelista decidió regresar a Cuba, fue interceptado por varios periodistas que con insistencia le preguntaron sobre la frialdad norteamericana hacia la Isla. El autor de El viejo y el mar respondió que la deploraba y que luego de veinte años de residencia en la Habana solo podía considerarse un verdadero cubano. Tomó entonces, narraba Baker, la esquina de una bandera cubana y la besó con tanta rapidez, que no permitió captar una sola instantánea. De inmediato le pidieron que repitiese la acción, pero la respuesta de Papa quedó para la historia: "Dije que era un cubano, no un actor".
Esta es solo una de las tantas anécdotas que se tejen alrededor de la estrecha relación que unió a Hemingway con Cuba desde que en 1928 pisara por vez primera nuestro suelo. Fue aquí donde se enamoró del sabor del mango, la piña y el aguacate, donde ejerció con inigualable disfrute la pesca, se rodeó de humildes amigos y decidió asentarse para escribir sus principales obras literarias. Por estas, y muchas otras causas difíciles de enumerar, desde el pasado jueves 16 de junio y hasta este domingo 19 se celebró en la capital el XIII Coloquio Internacional Ernest Hemingway in memorian, dedicado esta vez al 50 aniversario de la muerte del escritor, el 85 de la publicación de Fiesta y a los 50 años de la entrega de Finca Vigía a Cuba por la cuarta esposa de Hemingway, Mery Welsh.
El Hotel Ambos Mundos fue la sede escogida para la ocasión, y no de manera fortuita, pues la habitación 511 de este sitio habanero sería su lugar preferido hasta su definitiva radicación en Finca Vigía. De él le gustaba la brisa matinal que lo inspiraba en su proceso de creación, según él mismo reconociera en sus crónicas para la revista Esquire. Además, el evento no descuidó otros lugares significativos en la relación Cuba- Hemingway, como su patria Chica Cojímar, La Marina Hemingway y su hogar en San Francisco de Paula.
Un grupo de investigadores cubanos que han alimentado los estudios hemingwayanos dirigieron estas cuatro intensas jornadas, en las que se presentaron importantes ponencias que se acercaron a diferentes facetas de la vida y obra de Papa. La muerte en Hemingway, las mujeres, su obra literaria, sus vínculos con Cuba y otros novelistas, así como los lugares que influyeron en su creación fueron solo algunos de los temas abordados. Destacaron conferencias como la del reconocido ensayista y escritor Armando Cristóbal, Ernest Hemingway y Enrique Serpa, que aborda los vínculos y relecturas de autores cubanos en Hemingway; la de Enrique Cirules, Ernest Hemingway y la novela del siglo XXI, que sienta las bases para entender la obra del creador de la teoría del Iceberg como adelantada con respecto a su época y la presentada por la directora de Museo Hemingway, Ada Rosa Alfonso, Ernest Hemingway: un norteamericano cubano.
Particularmente importante resultó la exposición de Sandra Spanier, investigadora de la Universidad de Pensilvania, quien desde hace algunos años lleva adelante un proyecto llamado Cartas de Hemingway, que se propone rescatar toda la correspondencia que el Premio Nobel de literatura mantuvo con escritores, familiares, esposas y amigos.
En la cita se presentó además la puesta Adiós Ernesto, a cargo del reconocido actor norteamericano Brian Gordon Sinclair, graduado de la Escuela Nacional de Teatro de Canadá y quien en múltiples ocasiones ha encarnado el papel de Hemingway, a partir de su proyecto Hemingway on stage.
RENACEN LAS ESTRELLAS DE GIGI
El XIII Coloquio Internacional Ernest Hemingway culminó este domingo 19 en la Finca Vigía. Una vez los ómnibus transportaron a los participantes del evento desde el centro de la ciudad hasta el recóndito paraje que Marta Gellhorn comprara definitivamente en 1940; un grupo de niños vestidos con uniformes de peloteros impresionaron a muchos con un hecho al que prácticamente la historia no ha hecho referencia.
Cuando Hemingway se instaló de forma definitiva en Finca Vigía decidió crear un equipo de béisbol infantil. Recordemos que era un gran aficionado a la pelota y así lo demuestran algunas referencias a jugadores halladas en sus obras, además de que no pocas veces se le encontró en estadios de la Habana, como el de la Tropical o el Cerro. Hemingway llamó a su equipo infantil Las estrellas de Gigi, pensando en su hijo Gregory. La historia de la localidad de San Francisco de Paula cuenta que este fue el primer equipo infantil que se creo en ese espacio y que Papa lo capitaneó y financió los costos de los implementos y trajes de peloteros. El diseño incluía una franela azul y una estrella blanca en la gorra. Entre los integrantes estaban algunos muchachos del barrio y sus hijos Gregory y Patrick.
Casi 70 años más tarde, el antiguo terreno de pelota de la Finca Vigía ha sido recuperado y un grupo de alrededor de veinte niños, acompañados de padres y familiares, esperaban la voz de mando de su preparador Jorge Rey para iniciar el juego. A la cuenta de tres, definitivamente comenzó la acción y los muchachos de entre 6 y 9 años de edad encarnaron sus roles.
Cuenta el actual director de Las Estrellas de Gigi, Jorge Rey, que este proyecto surgió como un regalo por el cumpleaños 80 de Oscar Blas Fernández, uno de los primeros integrantes del equipo fundado por Hemingway, a quien Papa llamó cariñosamente Cayuco Jonronero". Cayuco, cuando pequeño, había pedido insistentemente a los reyes magos que cumpliesen su sueño de hacerlo pelotero: quería con ansias un traje y una pelota, y fue Hemingway quien le dio esa oportunidad.
Con la idea de Jorge Rey y el colectivo de la Finca Vigía, no solo se continúa una tradición fundada por Hemingway, sino que se ha creado un espacio en el que la comunidad de San Francisco de Paula interactúa con la Finca Vigía y con la obra del novelista. Ese era, a fin de cuentas, el propósito hemingwayano, cuando dijo que su finca sería el hogar de todos los muchachos del barrio.
Mientras los niños jugaban y Cayuco jonronero revivía su infancia al lado del actor norteamericano Brian Gordon Sinclair, los estudiosos de la obra de Hemingway avanzaban hacia la zona donde debían sentar las bases para un próximo encuentro, que contribuirá a enriquecer los estudios sobre aquel hombre que se catalogó ante las cámaras cubanas como un cubano sato.
Equipo infantil Las Estrellas de Gigi (Foto: María del Carmen Ramón)

Niños de entre 6 y 9 años integran el actual equipo Las Estrellas de Gigi.
Los niños junto a los participantes del Coloquio

Cayuco jonronero, como lo bautizara Ernest Hemingway fue uno de los primeros integrantes del equipo infantil Las Estrellas de Gigi

Cayuco jonronero, junto al actor norteamericano que en múltiples ocasiones ha encarnado el personaje de Hemingway, Brian Gordon Sinclair.

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Fuente: EXCLUSIVO,
20/06/11